Audio zum Anhören: https://www.lenguvo.com/hoerverstehen/spanisch/ein-tag-im-wechsel-der-jahreszeiten Lies zuerst die Fragen. Hör den Text dann zweimal und kreuze jeweils die richtige Antwort an.
Wichtige Wörter
bullicio = das Treiben
teñirse = sich färben
senderos = die Pfade
crujido = das Knirschen
llovizna = der Nieselregen
atravesar = durchdringen
capa = die Schicht
abrigarme = mich warm anziehen
chimenea = der Kamin
silbar = pfeifen
deshielo = die Schneeschmelze
arroyos = die Bäche
Fragen
1.
Wann kam der Erzähler im Dorf an?
Im Winter
Im Herbst
Im Sommer
Im Frühling
2.
Was mochte der Erzähler besonders am Herbst?
Die vielen Touristen im Dorf
Das Knirschen der Blätter unter seinen Füßen
Die starken Schneefälle
Die langen Tage und die Hitze
3.
Wie reagierte der Erzähler auf den ersten Schnee?
Er beschwerte sich über das Wetter.
Er gewöhnte sich schnell an die Kälte.
Er reiste sofort ab.
Er blieb den ganzen Tag im Haus.
4.
Was passierte im Dorf, als der Frühling kam?
Die Flüsse trockneten aus.
Die Nächte wurden länger.
Die Blumen begannen zu blühen.
Die Bäume verloren ihre Blätter.
5.
Was erkannte der Erzähler am Ende der Geschichte?
Dass jede Jahreszeit ihren eigenen Zauber hat
Dass er nie wieder in die Berge fahren möchte
Dass das Dorf im Frühling am langweiligsten ist
Dass der Winter die schönste Jahreszeit ist
Lösungen
1. Im Herbst
2. Das Knirschen der Blätter unter seinen Füßen
3. Er gewöhnte sich schnell an die Kälte.
4. Die Blumen begannen zu blühen.
5. Dass jede Jahreszeit ihren eigenen Zauber hat
Hörtext
El año pasado decidí pasar unas semanas en un pequeño pueblo de montaña para escapar del bullicio de la ciudad. Llegué en otoño, cuando los árboles comenzaban a teñirse de rojo y dorado, y el aire fresco anunciaba la llegada del invierno. Cada mañana me levantaba temprano para caminar por los senderos cercanos, disfrutando del crujido de las hojas bajo mis pies y del olor a tierra mojada. A veces, el cielo se cubría de nubes grises y una llovizna fina caía sobre el paisaje, pero eso no me impedía salir. Al contrario, me encantaba observar cómo los colores del bosque cambiaban con cada rayo de sol que lograba atravesar las nubes.
Con el paso de las semanas, el invierno llegó sin avisar. Una mañana me desperté y todo estaba cubierto por una capa blanca de nieve. Al principio, el frío era intenso, pero pronto me acostumbré a abrigarme bien antes de salir. Los días se volvieron más cortos y las noches más largas, pero eso no me molestaba. Me gustaba sentarme junto a la chimenea con una taza de chocolate caliente mientras escuchaba el viento silbar entre los árboles. Cuando llegó la primavera, el deshielo transformó el paisaje una vez más. Los arroyos bajaban llenos de agua y las flores empezaron a brotar por todas partes. Fue entonces cuando supe que cada estación tenía su propia magia y que valía la pena vivirlas todas.